Los peligros de las malas cirugías estéticas

Jerson Trujillo ya se había hecho varias cirugías para hacer su cara más femenina y nunca había tenido problemas, por eso cuando hace cuatro años una doctora le propuso inyectarle una sustancia en los pómulos para darles más volumen, como él buscaba, no se preocupó.

«De pronto de ingenuo, yo no estaba al tanto de lo que me habían metido en el cuerpo», le dijo a BBC Mundo este joven colombiano.
Un tiempo después se fue a una esteticista a hacerse un tratamiento de hidratación facial.

«Y cuando esta otra chica me realizó el procedimiento me inyectó unos aceites en la cara y esos aceites hicieron como una fusión con el polímero que yo ya tenía en mi cara, sin saberlo».

«Tres meses después empecé a tener la piel dura, me empezaron a salir granulomas en la cara, se me ponía todo rojo, caliente…».
Trujillo pensó que se le pasaría, pero todo fue a peor.
«Yo tenía mi cara destruida, podrida, me salía pus, me salía pudrición de mi cara».

Hoy, con 28 años y tras cuatro cirugías más de reparación, Trujillo dice que ha recuperado aproximadamente el 50 o el 60% de su rostro. Pero estima que todavía le quedan dos operaciones más.

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