Netflix quiere mejorarte la vida con un escuadrón de hombres gays

Se conoce Netflix por las series, las películas, los documentales, los especiales de comedia y las series documentales. Pero quieren subir la apuesta. Quieren ser queridos también por sus realities para ofrecer contenidos 360 (o sea, de todo) y con este objetivo han rescatado un memorable formato de la televisión americana: el reality Queer Eye, que aterriza en la plataforma este miércoles.

El programa tiene una dinámica muy simple y que en su momento fue muy rompedor cuando se estrenó en 2003 en el canal de cable Bravo, enfocado al público femenino y con muchos fans entre la comunidad homosexual. Proponía que cinco profesionales relacionados con el arte, la imagen y la cultura, los llamados Fabulosos Cinco, ayudasen un hombre heterosexual a ser más atractivo, más interesante y tener una casa mejor decorada. Y el nuevo Queer Eye, que tiene una primera temporada con ocho episodios, repite filosofía pero no protagonistas.

Cinco profesionales del arte, la imagen y la cultura ayudan a hombres heterosexuales

El formato creado David Collins tuvo tanto éxito y repercusión social que se llevó el premio Emmy al mejor reality en 2004. No solamente era cuestión de química y soltura entre los cinco presentadores. Se mezclaban sus personalidades con sus campos profesionales y, además, normalizaban la homosexualidad en televisión en un país que todavía no había legalizado el matrimonio homosexual en todos los estados (hito que no ocurriría hasta junio de 2015 bajo la presidencia de Obama).

En este sentido, esta resurrección es consciente que los tiempos no son exactamente los mismos. Es un tema que se menciona en los primeros minutos del primer episodio: “El primer programa luchaba por la tolerancia. Nuestra lucha es por la aceptación”. Y, poco después de esta declaración de intenciones, tienen su primer caso: un hombre cuyo perfil parece más bien conservador y poco proclive a apoyar la causa gay.

Su primer cliente.

Digo “parece” porque no se puede meter todas las personas en un mismo saco. Es un hombre que se define como “un tío de campo de Kentucky” que se entretiene después del trabajo tomando “margaritas de red neck” y que está convencido que los chicos no podrán solucionar su fealdad, mientras su hija espera que le arreglen un poquito la casa y le cambien el estilo de vestir, que el hombre lleva 30 años con el mismo look de barba desaliñada, tejanos y un cutis que probablemente no sabe lo que es una crema hidratante.

Lo que resulta un poquito debatible de este Queer Eye es que, como bien dicen los presentadores, los tiempos han cambiado. Queda mucho por hacer en términos de aceptación en la sociedad (la homofobia es una realidad y hay una interminable lista de países que persiguen las personas LGBT). Pero un elemento interesante de la lucha del colectivo homosexual ha sido ampliar la visión que se tiene de la comunidad. Sí, hay muchos hombres homosexuales peluqueros, presentadores y decoradores, y también los hay arquitectos, ingenieros, informáticos, cajeros, recepcionistas, médicos, tatuadores, diseñadores, enfermeros, paletas y periodistas.

La visión de este reality puede tener bastante que ver con la mentalidad de cada espectador

Aquellos que todavía ven los homosexuales como un estereotipo concreto, verán este programa para confirmar sus ideas preconcebidas. Aquellos que vivan en el siglo XXI y entiendan la comunidad homosexual desde la diversidad, se encontrarán un divertimento con el que reafirmarse en la normalidad, también la de enorgullecerse de las materias donde la sociedad asume que los gays son expertos. En el fondo no deja de ser un piropo.

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