Te decimos por qué te ponen los cuerpos ¡Ups!

A casi todos nosotros, seamos gays, heteros o bisexuales, nos han enseñado que una vez que empiezas una relación se supone que tiene que ser monógama. Lo que ocurre es que la monogamia no siempre funciona y antes de establecer el ser o no una pareja abierta en muchas relaciones suceden las infidelidades. La infidelidad es la principal causa de ruptura en las parejas homosexuales, ¿pero somos los gays más infieles que los heteros?

Falta de intimidad y de atención

Un gay infiel está buscando en otros lo que ya no encuentra en su pareja. Cuando el tiempo transcurre en una relación, sea como sea, la monotonía suele apoderarse de la misma y donde antes había muchos momentos para la intimidad ahora son escasos. No se presta el mismo cariño y atención a la relación y el romanticismo y la pasión empiezan a desvanecerse. ¿Solución? Algunos la buscan en otra persona

Mal sexo gay

Si uno siente que el sexo gay que tiene en pareja no es todo lo bueno que necesitaría o no es lo suficientemente satisfactorio, las infidelidades son una posibilidad. Un gay puede amar a su pareja, pero si ésta no le satisface a nadie le extrañará que se busque mejor sexo gay con otras personas.

Venganza

Si te han puesto los cuernos puede que tú también tengas una necesidad irrefrenable de ponérselos a él como venganza, aunque le hayas perdonado y te haya prometido que no va a volver a ocurrir algo así nunca más. Cuando te eren infiel te pones furioso y esa furia te lleva a la venganza, para que él sepa lo que se siente cuando te ponen los cuernos. ¿Sirve de algo la venganza? Eso es otro tema a tratar.

Baja autoestima

Muchísimos hombres gays tienen que lidiar con problemas de depresión, de baja autoestima y de percepción de su cuerpo. El mundo en general y el mundo gay en particular se ha vuelto muy obsesivo con la imagen, por eso hay tanta obsesión con el gimnasio, las fotos en Instagram y demás. Alguna veces los gays buscan sexo fuera de su pareja para sentirse validados y atractivos por los demás. Parece una locura pero no lo es, para nada.