Tengo que morir todas las noches ¡En el 9!

Antes que nada, debo felicitar a Luis Miguel Romero por su excelente artículo para el portal «BoysMx» titulado ‘El «9» de Amberes, El mítico club de los 80s regresó en Zona Rosa´del cual extraemos la información citada en esta publicación, misma que podrán leer si les parece en nuestro hermano portal mencionado.

Una vez dicho lo anterior ¿ya les había tocado escuchar hablar sobre este lugar? Pues vaya sorpresa la que me he dado al saber que además del Butterfly, la CDMX aun tiene historias escritas de la comunidad LGBTTTI por descubrir y recortar, como lo es la historia de «El 9».

“El 9”, como lo dice el artículo de Luis Miguel Romero, abre sus puertas en 1976 en la calle de Londres, en plena Zona Rosa de la capital mexicana, por iniciativa de su fundador, Henri Donnadieu y un grupo de visionarios entre los que se encontraban Manolo FernándezÓscar Calatayud y Guillermo Ocaña “Camelia”. Era el pleno auge de la música disco. Bares, discotecas y cabarets inundaban la capital mexicana. Fue un espacio incluyente, no se discriminaba. Se aceptaba a la gente sin importar su género, raza, religión u orientación sexual.

El Nueve boysmx
Y si te descuidabas podías toparte con Andy Warhol, Divine o Grace Jones. “El 9” era un club de cultura LGBT, arte, pop y diversidad en los ochentas.

Pronto El 9 se convierte en un espacio donde la comunidad LGBTTTI mexicana podía deambular con toda libertad, sin esconderse, sin la represión, sin ser señalados o marginados. Se convirtió pues en un gueto. El 9 no sólo era el típico bar donde se bailaba, se bebía y se ligaba. Esto se realizaba desde luego, pero el espíritu de libertad que lo inundaba, pronto lo llenó de intelectuales, escritores, músicos pintores, cantantes, actores, empresarios, heterosexuales, gays, lesbianas, travestis, drags. Había de todo. Era un lugar donde imperaba la diversidad.

En “El 9” podías escuchar tocar a Café Tacvba o Caifanes, sentarte en la mesa al lado de Carlos Monsiváis, escuchar a Pita Amor…

La gente se divertía, bebía, se trasnochaba sin pensar en diferencias de ningún tipo. En El 9 podías escuchar tocar a Café Tacvba o Las Insólitas imágenes de Aurora (después Caifanes), sentarte en la mesa al lado de Carlos Monsiváis, escuchar a Pita Amordeclamar una de sus famosas poesías y divertirte viendo a La Xóchitl y a su monarquía trans (NanáLa Bogue), llegar partiendo plaza y a robarse la noche. ¿Se acuerdan? Y si te descuidabas podías toparte con Andy WarholDivine o Grace Jones. También se presentaban obras de teatro y se promovió un cine club de temática LGBTTTI principalmente.

El esplendor de El 9 sobrevivió el resto de la década de los 1980s. No fue fácil. México vivía una severa crisis económica; un terrible terremoto hirió gravemente a la metrópoli en 1985. Y lo más terrible: una epidemia que comenzó a cimbrar a la humanidad: el SIDA. Fue el 6 de diciembre de 1989 que la leyenda de El 9 cerró un capítulo.

Pero ahora, 29 años después, la leyenda continúa. Henri Donnadieu vuelve a dar un regalo a esta ciudad.

México había cambiado. Como país, como sociedad, en su vida nocturna. Se cerró un ciclo, una época maravillosa. Pero ahora, 29 años después, la leyenda continúa. Henri Donnadieu vuelve a dar un regalo a esta ciudad. El 9 ha vuelto, no dejen de visitarlo, la comunidad LGBTTTI debe también de conocer y de apreciar su historia. Es respetable, es como un museo, como un monumento. Es casi obligatorio visitarlo, punto. La leyenda continúa…

El 9 ha vuelto, no dejen de visitarlo, la comunidad LGBTTTI debe también de conocer y de apreciar su historia.

“El 9”: Calle Amberes # 58, Colonia Juárez, en el corazón de la Zona Rosa. CDMX.

LECTURA SUGERIDA: *Guillermo Osorno: “Tengo que morir todas las noches”(2014). Ed. Penguin Random House Grupo Editorial México.

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