Haz tuyo a ese heterosexual

Ya lo decidimos, haz tuyo a ese heterosexual ¿Cómo? Siguiendo nuestros pasos por supuesto, porque todos nos enamoramos de algún hetero más pronto que tarde. Especialmente en nuestro despertar sexual, aunque solo sea porque están por todas partes y son multitud. No podemos culpar a nadie: algunos de ellos son buenas personas, limpios y cultos. Aunque a muchos lo que les atrae del hombre heterosexual es la faceta ruda y primigenia del típico malote.

Hay multitud de historias de que dicen haber seducido a heterosexuales. Más allá de la imaginación que haya podido añadirse a esas hazañas, hay un punto en común en todas ellas: el hombre es promiscuo por naturaleza. Y es que, aunque no puede generalizarse nunca (ni con gais ni con heterosexuales), es un hecho que hay una tendencia natural, genéticamente marcada en el ADN del hombre, que le conduce de manera irremediable hacia la promiscuidad. Si bien es cierto que esta promiscuidad es más generalizada (al menos en términos de percepción social) entre homosexuales, esto no puede achacarse a la propia identidad sino a una mera cuestión práctica: es más fácil (y barato, para qué engañarnos) para un hombre promiscuo tener relaciones sexuales con otro hombre promiscuo que con una mujer en un entorno machista en el que se la ha educado para que su sexualidad sea algo vergonzoso y su virginidad un bien a custodiar.

Te decimos los pasos para conquistar a ese heterosexual:

Ganar su confianza. Entre amigos y con la confidencialidad garantizada, siempre pasan más cosas.

Encontrar la ocasión. Hay cosas que solo pasan cuando la intimidad y discreción se juntan con la necesidad y el deseo.

Favorecer la ocasión. Una vez tienes su confianza, él cuenta con tu discreción, el momento es el adecuado, él está salido… sí, es la ocasión para ofrecer «una mano amiga». Pero si además se incentiva su deseo con pornografía y se bajan sus «defensas» con alcohol, las probabilidades aumentan.

No cuestionar su heterosexualidad. Esto es importante: no hablamos de convertir a un heterosexual, sino a tener una experiencia. Nada de besos y nada de conversación posterior. El heterosexual puede hacer una concesión en confianza y en las condiciones adecuadas si esto lleva como destino la estricta satisfacción de sus genitales sin mayor consecuencia. Si se hace bien y no se fuerzan futuras situaciones, incluso puede que se repita.

¿Funciona todo esto? Como ya hemos dicho antes, sí y no. Y realmente no dependerá tanto de tus habilidades como de tus conceptos. Dicho claramente: es muy poco probable (aunque tampoco imposible) que funcione con sujetos que sean estrictamente heterosexuales. ¿Pero qué es ser heterosexual? Realmente, un heterosexual es un hombre que tiene preferencia sexual por las mujeres. Pero no todo es blanco o negro, sino que hay muchas escalas de grises. Y también, no lo olvidemos, la homofobia es un componente que todo lo afecta.