Representación LGBT en videojuegos ¿cumplida?

Igual y no lo habían considerado porque no son muy fan de seguir esta industria o porque no prestas atención a lo que tu crush heterosexual te cuenta, pero durante los últimos años algunos sectores de la industria del entretenimiento, impulsados por movimientos feministas como el #MeToo y Time’s Up, decidieron revisar y actualizar la mirada desde la que representan la diversidad de género.

Ya sea por corrección política, para generar más ganancias (a mayor representación, mayor mercado) o por verdadera convicción, lo cierto es que hubo un replanteamiento del lugar de la mujer y la comunidad queer en la construcción de personajes y relatos en el cine y la televisión.

El cambio llegó a la industria gamer un poco más tarde y, quizá, con un poco más de resistencia: así lo demostraron los mensajes cargados de odio que recibieron en las redes sociales los desarrolladores de The Last of Us Parte II como respuesta a ciertos elementos narrativos del juego que, dicen los haters, sirven únicamente para transmitir una visión política de manera innecesaria y artificial.

Sin embargo, son varios los ejemplos de diversidad y representación LGBT positiva en la industria  (The Last of Us incluido )  que abarcan toda clase de géneros e ideas. Entre todos ellos, desde propuestas indie a producciones triple A, seleccionamos cinco que no podés dejar pasar.

5-Mass Effect 3 / Una de las principales características de la saga de rol espacial de Bioware es el número agobiante de opciones de desarrollo romántico disponibles para cada personaje. En este sentido, entre el abanico no tan diverso de las primeras dos entregas (recién en Mass Effect 2 el jugador tenía la posibilidad de establecer relaciones sexo afectivas tanto gays como lésbicas) y las críticas que recibió Andromeda, fue Mass Effect 3 el verdadero punto álgido de la franquicia en términos de representación LGBT. Con narrativas románticas cuidadas hasta el último detalle, Mass Effect 3 introdujo personajes que tenían la posibilidad de establecer vínculos completos exclusivamente con su mismo género, como Samantha Traynor y Steve Cortez.

4-Undertale / En la lista de los videojuegos independientes mejor recibidos por la crítica y los gamers, Undertale se sitúa bien arriba. Un RPG que abraza ciertas mecánicas clásicas del género pero deshecha otras para crear algo totalmente único, Undertale sigue a un niño que cae bajo tierra y termina en una región repleta de monstruos y amenazas. Es una historia escrita con profundo talento y cariño por sus personajes diversos: hay, por lo menos, cinco que representan a la comunidad LGBT (y tres de ellos tienen roles principales). Lo brillante de Undertale, sin embargo, no es la variedad de su representación sino la forma en la que está escrita: en un nivel de completa equidad, en convivencia y armonía, sin distinciones ni diferencias entre unos personajes y otros.

3-Gone Home / No hace falta tener ningún tipo de experiencia en videojuegos para arrancar Gone Home, y eso es lo que hace de este título una de las experiencias indie más simples y satisfactorias de los últimos años. Literalmente cualquiera puede jugarlo: dura un poco más de dos horas, su precio no supera los 15 dólares en las principales plataformas de venta digital como Steam o PlayStation Store (sin aplicarle descuentos, que suele haberlos), su mecánica de juego consiste en un directo point-and-click y su construcción narrativa es tan fascinante como detallista. En la superficie, Gone Home cuenta la historia de una chica que regresa a su casa en Portland, Oregón tras un viaje al exterior, pero la encuentra vacía. El juego entonces plantea el misterio a resolver mediante la exploración de la vieja mansión: ¿dónde están sus habitantes y por qué se fueron? Lo que subyace, sin embargo, es un complejo retrato de los vínculos familiares, la aceptación  — propia y ajena —  y la identidad.

2-Life is Strange / Con dos entregas numeradas y una precuela, Life is Strange es uno de esos casos en el que una sofisticada propuesta indie tiene el potencial suficiente para convertirse en franquicia. No hay un título de esta saga que no tenga una profunda visión social ni proponga complejos debates morales sin dejar de sentirse contemporáneo y atrapante, como la dura crítica de la segunda entrega a las políticas inmigratorias de los Estados Unidos, pero en términos de representación LGBT es el capítulo inaugural el que posee más fortalezas. En el primer Life is Strange, una aventura gráfica dividida en cinco episodios, el jugador toma el control de Max, una estudiante universitaria de fotografía que descubre que tiene el poder de manipular el tiempo y decide usarlo para evitar una tragedia. A lo largo del juego, la capacidad sobrenatural de Max se traduce en una mecánica jugable que permite tomar decisiones, rehacerlas y deshacerlas.  La estética y la narrativa de Life is Strange recuerdan al cine independiente de las últims décadas. En lo que más se parecen el juego y una película indie es en su capacidad de construir personajes con identidades redondas, trabajadas y realistas. En ese lugar radica un acercamiento natural, digno y respetuoso a la comunidad LGBT.

1-The Last of Us Parte II / A pesar de las campañas de odio que despertó en los jugadores más conservadores (tanto por su representación de la diversidad como por sus leaks y sus controversiales decisiones argumentales), The Last of Us Parte II es una obra de innegable pulso narrativo, detallado desarrollo de personajes y una gran inclusión. Con Ellie, una mujer lesbiana en el centro de la escena, Naughty Dog sigue desafiando las convenciones de representación de la industria y propone, además, tres personajes igualmente importantes y diversos: Dina, la pareja bisexual de Ellie; Abby, una mujer cuya figura se aleja del típico retrato del cuerpo femenino, y Lev, un personaje también disidente sobre el que no entraremos en detalles para no revelar spoilers. Además, todos los personajes representan una variedad étnica considerable, lo que agrega otra capa de complejidad al guión que firman Neil Druckmann y Halley Gross.

Además, hay videojuegos que merecen una mención honorífica como:

– Los Sims, cuya libertad de decisión antecede a cualquier videojuego de Bioware.

– Final Fantasy VII Remake, por su perfecta adaptación de una complicada escena con tintes queer del juego de 1997.

– La saga Dragon Age, quizás el equivalente medieval a Mass Effect.

– La saga Borderlands.