Un corto que sale del armario

Owen Morales se desliza por las baldosas del salón. Los compañeros del rodaje se desesperan con la parsimonia del gigantón que debe claquear el inicio de cada escena. Todo cambia cuando la directora grita acción. Morales desaparece como un rayo, se esconde tras una puerta y fija su atención en uno de los actores. “Me encanta porque es muy intenso”, susurra mientras el intérprete cae abatido de dolor al no poder evitar que su hijo se convierta en mujer. Es la trama de Silicona líquida, el corto que estos días graban las argentinas Vanessa Pedraza y Verónica Quiroga tras alzarse con el galardón a la mejor dirección en la última edición de Notodofilmfest.

La Escuela de Cinematografía y Audiovisuales de Madrid(ECAM) pone sus espacios a disposición de los premiados por cuarto año consecutivo. Platós, salas de montaje de vídeo y sonido y hasta una sala de mezclas. “Podríamos valorar esta ayuda en más de 15.000 euros. Solo el alquiler de un plató, sin equipos de cámara, atrezo ni iluminación, cuesta más de 1.000 euros al día”, indica Wenceslao Scyzoryk, encargado del área técnica de la ECAM. Pedraza y Quiroga, naturales de Tucumán (Argentina), deshojaron la margarita hasta el último momento. Dos días antes de la gala del festival de cortos no tenían billetes de avión. Finalmente cruzaron el charco e hipnotizaron al jurado con Recuerdos de mis 15, su primer trabajo.

En tres minutos, la cinta desgrana la violencia, la persecución y el rechazo que somete la sociedad argentina a homosexuales y transexuales como su amiga Florencia Díaz, de quien tomaron prestada la historia. “Hay una necesidad de mostrar estos casos invisibilizados”, reconoce Pedraza. Ella es consciente de las dificultades del mundo gay, porque las ha vivido en sus propias carnes. “En Europa la homosexualidad se visualiza más, pero en un entorno de marginalidad como existe en América los problemas siguen ahí, da igual que cambie la ley”.

El guion, en dos días

El cine de Pedraza es un guiño a las causas sociales, con las que trabaja en su país natal. Da clases de teatro en barrios pobres, lugares donde la gente nunca ha tenido contacto con él. “El arte debería ser una oportunidad para salvarnos. No discrimina, integra a todo el mundo. La mayoría de los problemas tienen su origen en la educación”. Quiroga la escucha ensimismada. Además de ayudante de dirección es su pareja en la vida real. “Nos encontramos por el cine y conectamos. Ahora hacemos historias juntas”, reconoce. El guion de Silicona líquida lo han elaborado a cuatro manos en dos días. El rodaje de exteriores lo hicieron el sábado. Los interiores, el lunes.

Hemos pedido más tiempo a la ECAM. Tenemos que volver a Argentina”, declaran las cineastas. Para no irse de vacío, Pedraza y Quiroga han rodado una antesala del corto que grabarán en las instalaciones de la ECAM y que se llamará Metamorfosis. “Volveremos en unos meses para alargar la historia”, indica Pedraza. Para esta primera toma de contacto han tenido que pedir hasta la casa donde rodar. Los actores ha sido seleccionados a través de amigos. Son profesionales, pero no cobran porque carecen de presupuesto. “El dinero es lo de menos. Estar en este rodaje ha sido una experiencia muy positiva. Es un guion muy intenso y eso gusta”, asegura Antonio Esquinas, que interpreta al padre del joven transexual. Lo corrobora la actriz que hace de madame en el corto, Imán Velasco: “Leí el guion y no tuve dudas. Es una historia que sale de las vísceras”.