Por una atención médica sin discriminación a comunidad LGBT

Frente a la preocupación por la falta de medidas tomadas para atender las necesidades de salud de las personas lesbianas, gays, bisexuales y trans que son adultos mayores, la revista JAMA, una publicación internacional sobre medicina publicó un texto en el que recomienda a los médicos a establecer estrategias y protocolos de atención para las personas LGBT en general, pero con mayor énfasis en aquellas que están en la tercera edad.

El texto, que fue escrito por las doctoras Alexia M. Tork, y Jennifer L. Carnahan, quienes pertenecen al Centro de Investigación de Envejecimiento de la Universidad de Indiana, exhorta a  los especialistas, médicos y demás trabajadores de la salud a dejar de lado sus prejuicios y a abordar la salud y preocupaciones se sus pacientes LGBT; así como proporcionarles atención de alta calidad.

Los consejos que las especialistas emiten a los trabajadores de la salud son:

  1. Familiarizarse con el lenguaje que reconozca la orientación sexual y la identidad de género de los pacientes
  2. Dirigirse a las personas transgénero por el pronombre con el que se identifica y con el de su elección
  3. Los médicos, enfermeras y otros trabajadores de la salud no deben suponer el comportamiento sexual de las y los pacientes con base en su orientación sexual
  4. Algunos pacientes no desean compartir su identidad de género u orientación sexual a los médicos, y éstos deben respetar estas decisiones.

Algunos puntos a tomar en cuenta por los trabajadores y trabajadoras de la salud para brindar un servicio acogedor y respetuoso a las personas LGBT y al mismo tiempo agilizar su trato son:

  1. Usar un lenguaje incluyente en el que se reconozca que existen diferentes orientaciones sexuales e identidades de género.
  2. Ser consciente de que el paciente puede haber sido objeto de un trato desigual a lo largo de su vida, debido a situaciones financieras, sociales y de salud.
  3. Informarse sobre las experiencias médicas y preocupaciones de salud de las personas transgénero.
  4. Abordar la planificación del cuidado anticipado; específicamente la selección de una persona que, en caso de ser necesario, funja como sustituto en la toma de decisiones.
  5. Tomar en cuenta que los adultos mayores LGBT pueden ser más propensos a necesitar atención a largo plazo, ya que es menos probable que tengan hijos o pueden estar alejados de su familia.
  6. Las personas LGBT pueden contar con su “familia elegida” o un amigo o compañero soltero para recibir apoyo y visitas.

Finalmente, las doctoras recomiendan que los médicos no deben dar por sentado algunas cuestiones de la vida de los pacientes, como su orientación sexual, el hecho de estar casados o contar con seguro médico.

Asimismo, enfatizan en que los médicos deben tener presente que algunas personas transgénero deciden someterse a tratamientos hormonales a base de testosterona o estrógenos, se someten a cirugías de reasignación sexual e incluso pueden no modificar su cuerpo. Estas cuestiones no legitiman o deslegitiman su identidad de género.

Finalmente, como conclusión, las doctoras afirman que garantizar el acceso igualitario a la atención de calidad requiere un personal capacitado e informado y la implementación de políticas que respeten los derechos, la autodeterminación, la identidad y los deseos de los pacientes.

Fuente.

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