3 ideas más comunes -y erróneas- sobre la comunidad #LGBT

¿Quieres ser el mejor aliado de una persona homosexual, bisexual o transexual pero no sabes por dónde empezar?

¿No tienes muy claro qué es un estereotipo, qué es una suposición o, a falta de un término mejor, qué es una reverenda estupidez?

Pues estamos aquí para ayudarte.

A continuación puedes leer las nueve ideas erróneas más comunes sobre el colectivo LGBT y las vidas de sus integrantes.

1. Solo se sale del armario una vez

Error.

Las personas LGBT salen del armario una y otra vez, si así lo deciden.

Cuando cambian de trabajo, cuando conocen a gente nueva, cuando retoman el contacto con viejas amistades o cuando se reúnen con familiares con los que no tienen mucha relación. Es una decisión que tienen que tomar constantemente.

También se suele dar por hecho que la gente sale del armario durante la juventud. Pero uno puede darse cuenta de que pertenece al colectivo LGBT y sentirse cómodo consigo mismo como para contárselo a los demás en cualquier etapa de su vida, ya sea con 15, 55 o 95 años.

En el caso de las personas transexuales, dependiendo de si su transición* es una parte integral de su identidad trans o no, puede que decidan no salir del armario.

Para las personas no binarias —es decir, aquellas que no se identifican solo como hombres o como mujeres, o que se identifican con ambos géneros a la vez o con ninguno— salir del armario puede ser demasiado aparatoso, ya que puede implicar tener que explicar su identidad al margen de lo que las demás personas entienden como género.

*La transición se da cuando una persona transexual parece a simple vista un hombre o una mujer cisgénero. Una persona cisgénero es aquella cuyo género coincide con el sexo con el que nació; es decir, el sexo que los médicos comunican a los padres en el momento del nacimiento. El género y el sexo no tienen por qué coincidir cuando esa persona vaya creciendo.

Esto puede manifestarse en aspectos físicos relacionados con el género (como el peinado o la forma de vestir) o en el tipo de conducta que se asocia de manera histórica o cultural con un género en particular.

2. En las parejas homosexuales, uno tiene el papel del hombre y otro el de la mujer

Las relaciones homosexuales no están cortadas por el mismo patrón. Hay personas que hacen gala de ciertas características o que asumen determinadas responsabilidades que suelen asociarse con lo que típicamente representa ser «el hombre» o «la mujer» de la relación, pero otras no.

(E incluso en ese caso, hay mucho más que ahondar sobre el hecho de que esas asociaciones se basan en estereotipos sexistas en vez de en las cosas que hacen que una persona se considere masculina o femenina).

Por otra parte, la idea de que una pareja homosexual no puede formar una familia también es errónea.

Las parejas LGBT tienen muchas formas de tener hijos: ya sea mediante inseminación gracias a un donante, con tratamientos de fertilidad, o a través de la adopción, la acogida o la maternidad subrogada.

3. Los hombres gays son afeminados y las mujeres lesbianas son marimachas

Pues no. Hay un amplio abanico de identidades dentro de la comunidad LGBT y las palabras «marimacha» y «afeminado» no son más que términos que se utilizan para denominar algunas de ellas. Estos atributos no están relacionados ni con la identidad de género ni con la orientación sexual. Son parte de la identidad de cada uno y de cómo se muestra al resto del mundo.

Fuente.

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