Personajes LGBT de League of Legends que debes conocer
League of Legends no solo destaca por sus más de 170 campeones y sus intensas partidas en la Grieta del Invocador. El universo de Riot Games también ha construido historias cada vez más diversas, incorporando personajes LGBT cuyas identidades y relaciones forman parte de la narrativa oficial de Runaterra.
A través de cuentos, eventos especiales, material promocional y otros contenidos del universo de League of Legends, Riot ha desarrollado historias de personajes que representan diferentes orientaciones sexuales e identidades. Algunos incluso han protagonizado momentos importantes durante las celebraciones del Orgullo dentro del juego.
Neeko, una de las primeras campeonas LGBT
Neeko es una de las campeonas cuya identidad dentro de la comunidad LGBT ha sido confirmada por Riot. La curiosa vastaya de colores brillantes fue presentada como lesbiana y se convirtió en uno de los personajes queer más queridos por los jugadores.
Su historia destaca por su personalidad curiosa y su capacidad para adoptar diferentes apariencias. Además de sus habilidades dentro de la Grieta, Neeko ha tenido presencia importante en contenido relacionado con el Orgullo.
En 2024, Riot incluso presentó el emoticono “La Unión”, protagonizado por Neeko y Twisted Fate, como parte del contenido del Orgullo de League of Legends.
Diana y Leona: una historia de amor en Runaterra
Una de las historias LGBT más importantes del universo de League of Legends es la relación entre Diana y Leona. Ambas campeonas pertenecen a los Solari y Lunari, dos grupos enfrentados dentro del mundo de Runaterra.
Su historia fue explorada especialmente en el relato “Rise with Me”, donde se profundiza en la relación entre ambas. Riot confirmó posteriormente que Diana y Leona son lesbianas.
La historia de las dos campeonas destaca porque no se limita a presentar su orientación sexual como una característica aislada, sino que la integra dentro de sus conflictos personales, familiares y religiosos.
K’Sante, Graves y Twisted Fate
K’Sante se convirtió en otro personaje importante para la representación LGBT dentro de League of Legends. El campeón de Nazumah es gay y su historia incluye una relación pasada con Tope, un personaje fundamental dentro de su desarrollo. Riot explicó que K’Sante fue creado como un personaje que buscaba aportar nuevas perspectivas al universo de Runaterra.
Por otro lado, Graves y Twisted Fate también forman parte de las historias LGBT del juego. Su relación fue explorada en el relato “The Boys and Bombolini”, publicado durante el contenido del Orgullo de 2022. La historia permitió desarrollar una faceta diferente de estos dos personajes y confirmó la relación entre ambos.
La representación también ha llegado a los contenidos especiales del juego. Riot ha recuperado en diferentes celebraciones del Orgullo emoticonos relacionados con Graves y Twisted Fate, K’Sante y Vi.
Vi, Caitlyn y otras historias de diversidad
Vi y Caitlyn son otro ejemplo de personajes cuya relación adquirió gran relevancia para los fans, especialmente a partir de Arcane. Además, dentro del material relacionado con League of Legends, Riot ha presentado contenido del Orgullo protagonizado por ambas.
La lista de personajes LGBT también incluye a Nami, cuya bisexualidad y relaciones poliamorosas fueron confirmadas por integrantes del equipo creativo, así como a Varus, cuya historia involucra a Valmar y Kai.
En 2026, Riot continuó celebrando esta representación dentro de League of Legends con nuevos emoticonos del Orgullo, incluyendo uno protagonizado por Twisted Fate, Caitlyn y Leona, además de otro dedicado a Nami.
En conclusión, los personajes LGBT de League of Legends forman parte de un universo narrativo cada vez más diverso. Desde el romance de Diana y Leona hasta la historia de K’Sante y la relación de Graves y Twisted Fate, Riot ha incorporado diferentes experiencias LGBT dentro de las historias de Runaterra. Esta representación no solo ha generado identificación entre jugadores de la comunidad, sino que también ha demostrado que los videojuegos pueden utilizar sus universos para contar historias de amor, identidad y diversidad.







